"Si pudiera dormir rodeándote con mis brazos, la tinta podría quedarse en el tintero" (D. H. Lawrence)

jueves, 14 de septiembre de 2017

Cara y cruz


Tengo una suerte negra. Estaba tan tranquila en casa, con la comida y la cenita organizada, liada con mis cosas, cuando recibo un mensaje de mi amiga Julia: «Mis hijos me han dejado tirada a mediodía. Me voy con Miguel a picar algo ¿ te apuntas? » Y yo, pues claro, me apunto. De paso, no cocino mañana, que con los calores del verano lo llevo fatal. Me acuerdo del sitio espectacular que descubrí el otro día y le digo «en tal a las dos y media». Llego la primera y descubro, pasmada, que sólo hay postes de toldos y persianas bajadas. En toda la plaza, un solo local abierto. Cruzo los dedos y allá que me largo, esperando pillar mesa...Y la pillo. Para bien o para mal, la pillo. Cuando llegan mis amigos estoy bebiendo tinto de verano y sudando desde la nuca al culo. Empapada, vamos. El interior hasta los topes. Con aire acondicionado, faltaría más. Discutimos si quedarnos o largarnos a casa y Julia dice que nanai, que ya que se ha arreglado, ella está muerta de hambre y aguanta. Pedimos ronda de bebidas. Esperamos. Las mesas de alrededor van quedando vacías. Normal, el calor abrasa. Rogamos por los ventiladores muertos de asco en una esquina y cede la chica en ponérnoslo, eso sí con cara de ogro. Suplicamos la bebida y nos da un alegrón «Dentro se queda una mesa libre» La asaltamos y nos traen las cervezas. Pedimos unas tapitas y una ración para compartir. La tele a toda pastilla, aunque nadie la atiende; esa jodida manía de los bares. Nos entra la risa tonta; « con la mugre de la mesa, a la cocina ni asomarse» «la camarera sigue missing» «están sirviendo a esos que ya estaban cuando llegamos; igual nos toca» Y nos toca. Hora y media después de haber llegado. Cuando traen la cuenta que si queremos chupito. ¿Chupito? ¡Son las cinco de la tarde, lo que queremos es la siesta que nos han robado! Pagamos sin dejar propina ni dar las buenas tardes; en plan groseros, cierto, pero vamos, es que el servicio ha sido de dejar comentarios en internet. Juro que a mí esta gente no me ve más el pelo.


¡Estoy hasta las...! Al imbécil de mi jefe se le ha ocurrido abrir hoy, después de un extenuante puente de la Virgen, que anoche recogimos a las dos y media, y hoy a las doce estaba a pie de calle, con el delantal y el maldito uniforme negro que me asfixia de calor. La plaza entera está vacía y somos la única oferta para que a medio barrio se le ocurra salir un miércoles a comer fuera. Todos con prisas. Con sus consumiciones delante, sus vacaciones, sus risas...y yo aquí como una imbécil intentando poner buena cara mientras suelto «de eso no nos queda» , porque claro, con una cocinera sola en la cocina y conmigo haciendo de pinche cuando estamos menos liados, mi jefe piensa que sobra, pero no sobra, que la gente pone el gesto desabrido y termina con irónicos «pues tú nos dirás qué os queda» o «bueno está, nos aguantaremos», que de todo hay entre la clientela. Para remate, me llegan tres y dale con el calor, que les ponga el ventilador.¡Con él les daba en la cabeza! Pesa un huevo y el tío ni se ofrece a ayudar. Encima, me avisan de barra que queda una mesa libre y se la ofrezco. Ven el cielo abierto, a ver, pero ni las gracias dan. Les sirvo como puedo y me ponen a cien con sus miraditas de «ya te vale». ¿Ya te vale, capullos? Mientras ellos se ríen, sirvo mesas, pelo patatas,friego vasos, reparto cuentas...Intento ser amable y les ofrezco un chupito al final. ¡Menos mal que no han querido!¡ 41 con 10 y hasta los diez me han dado! 


Este relato lo he escrito para la revista digital 20 minutos.No es incompatible que lo comparta en mi blog así que ahí os lo regalo. (Basado en un hecho real, que se dice) 

jueves, 7 de septiembre de 2017

La añoranza del regreso





Recuerdo cómo, de pequeña, a lo largo del verano se llenaba el pueblo de forasteros que acudían al calor de la familia. Era divertido conocer caras nuevas, contemplar la Avenida rebosante de gente, las terrazas abarrotadas, escuchar en la piscina acentos de otras provincias. La vida que adquiría Don Benito lo convertía en un lugar atractivo, distinto del aburrido pueblo del invierno. Al menos desde mi percepción de niña.
Con el paso del tiempo la situación cambió. La gente de fuera prefirió las playas y la de dentro también. Pasear a la una de la madrugada en pleno verano era hacerlo por calles vacías. Lo comentábamos con tristeza los que quedábamos, sin otro sitio de reunión que la piscina porque los fondos no nos alcanzaban para más.
Hasta que nos llegó la oportunidad y también nosotros nos fuimos. Unos solo durante el verano y otros para todo el año. Estos últimos descubrimos lo que significa la «añoranza del regreso».
Tras vivir más de veinticinco años fuera de «mi casa» puedo comprender cómo se sentía aquélla gente que acudía verano tras verano al reencuentro con los suyos. También entiendo que dejaron de hacerlo no porque prefirieran la playa sino porque sus hijos ya tiraban para otros lares, poco identificados con el concepto de familia que sus progenitores acunaban en su corazón. Lo que no se asimila no se ama. Y para esos críos Don Benito debía ser, simplemente, «el peñazo de pueblo de mis padres».
Para los que nacimos allí, no obstante, cada calle tiene un significado, cada rincón del parque, cada bar, cada comercio...Nos enorgullece contemplar cómo ha crecido, cómo hemos pasado de llamarnos «villa» a serlo de verdad; en definitiva, cómo ha prosperado. Y puedo asegurar que, en cada regreso, por fiestas del tipo que fuera, me ha encantado retornar a mis orígenes, sentirme «calabazona» hasta la médula, presumir de pueblo.
Ahora que me dedico al arte de escribir pregono mis raíces, alardeo de extremeña y de dombenitense donde quiera que paro. No en plan regionalista ni nada de eso, que me resulta cateto siendo el mundo tan grande y mi alma universal, pero sin querer, algo en mi interior me lanza a definirme de ese modo, a dejar claro que en un remoto lugar - para mucha gente - nacimos personas que creamos, que intentamos construir un mundo más bello.
Esa necesidad que nos nace de dentro parece ser imperativa de «la gente de pueblo», según he podido contrastar. En las ciudades grandes no tienen tanto afán por definirse. Somos los emigrantes laborales o «los hijos de», los que parecemos sentirlo. Hace unos días, en Galicia, una escritora desconocida para mí, me abrazó de sopetón y me llamó «paisana». Y eso que vivía en Asturias, nacida allí, y su padre había emigrado al norte desde un pueblo de Badajoz cuando apenas era un muchacho. »Pero todos los veranos vamos unos días, porque la tierra nos tira», aseguró, contundente.
Y resulta que es cierto, que tira. Tira tanto que he decidido volver para siempre. Regreso a mis raíces, a mi familia y mis amigos. A mi hogar.


Esta reflexión la he escrito para la revista de la feria de mi pueblo, que es esta misma semana,  y ya que muchos de los que me seguís no vais a poder tenerla a vuestro alcance, he querido compartirla con vosotros. Abrazos y bienvenidos.

jueves, 31 de agosto de 2017

"Por ti"

Por ti
escalaría acantilados;
por ti,
me lanzaría sobre la cascada
con los brazos al viento
imitando el salto del ángel.
Por ti
pasaría frío y hambre;
por ti
calor y sed.
Por ti
ignoraría otras miradas.
Sólo por ti.
Mi sueño.
Mi dueño.
Sólo por ti.

jueves, 24 de agosto de 2017

"Fin del camino"

Dejé la mochila. Apoyé mi trasero en la hierba sin importar la humedad que mancharía los tejanos, polvorientos del camino, y me senté a observarla. Esa casa destartalada a los pies de la laguna y rodeada de verdes colinas era el ansiado hogar que estaba buscando.
No hallé la deseada inspiración en las multitudinarias calles de Nueva York, ni en las exóticas de Bangkok. Tampoco junto a las playas de Bali o el bullicio de Madrid.
El caos del universo desvía la mente de la paz necesaria para crear. Pero he logrado encontrarlo. Recorriendo senderos a pie y en traqueteados pick up de amables granjeros me he topado con esa casa abandonada que me susurra que me quede, que llene de palabras su apatía de postal.
Es maravilloso sentir el alma calma, en comunión con el universo, percibir que las estrellas que se acunaran en el cielo nada más ponerse el sol reflejarán la serenidad de mi espíritu. 
Hogar...Fin del camino.

jueves, 17 de agosto de 2017

"Hoy comienza la primavera"

Desde hace unos meses vivo en un infierno del que no sé cómo escapar. Hoy empieza la primavera, ha dicho alguien mientras aguardaba la llegada de la psicóloga que me atiende una vez al mes y una mueca sarcástica se ha dibujado en mi rostro. Tengo veintidós años recién cumplidos; mi ultima fiesta de cumpleaños fue una sorpresa que mis padres me tenían organizada cuando llegué de la universidad; somos cristianos pero estaban invitados también nuestros amigos árabes y resultó maravilloso comer y beber al son de las melodías que a todos nos entusiasmaban. En esos días ya circulaba el temor, los murmullos...La televisión contaba cómo se estaban complicando las vidas de los libios y los egipcios y daba un cierto pavor que esas calles llenas de tumultos que nos mostraban fueran un día las nuestras...Pero vivíamos bien, mis hermanos y yo estudiábamos, mi madre atendía nuestra casa y mi padre trabajaba para una industria farmacéutica. Somos de Alepo, una ciudad bella entre las bellas. Disfrutábamos de electrodomésticos, un auto, vacaciones en la playa, pequeños lujos...Como tienes tú.
Después de ese cumpleaños mi padre perdió su empleo porque la empresa cerró; mi madre tuvo problemas para abastecerse en el mercado y nos prohibieron a mis hermanos y a mí salir de casa porque las calles dejaron de ser seguras. Nos trasladamos a una pequeña aldea de la que mis abuelos habían emigrado para proporcionarle un buen futuro a mi padre y durante varios meses conseguimos sobrevivir de lo que daba la huerta y una cabra que mi padre cambió por su reloj suizo. El problema fue que la población de la aldea era mayoritariamente árabe y una noche vino un grupo de jóvenes alborotadores y nos quemó la casa. Logramos salir vivos gracias a la intercesión de un viejo amigo de mi abuelo, pero tras entregarnos un paquete con comida nos conminó a marcharnos de allí. Alguien le había dicho que una organización humanitaria ayudaba a la gente “como nosotros”. Recuerdo que me eché a llorar cuando escuché esa sentencia ¿ Y cómo éramos nosotros? ¡Eramos tan sirios como él y los que nos atacaron!
A ese día le siguieron otros y otros y otros...Andando, porque nuestro coche se lo quedaron los que nos atacaron, nos topamos con riadas de gente buscando lo mismo que nosotros, un lugar donde quedarnos. Mi padre fue malvendiendo las cosas de valor que llevábamos cosidas en la ropa, en una búsqueda incesante de calzado que aguantara las piedras del camino y unos abrigos que sustituyeran a los que se nos caían a pedazos...Hubo días en los que no tuvimos nada que llevarnos a la boca y el frío nos traspasó la piel, y otros en los que el calor nos abrasó las cabezas. Al fin conocimos a los que creíamos nos llevarían al paraíso, una gente amable con pegatinas de ACNUR en sus ropas. Nos subieron a un autobús...Y llegamos a Grecia. Yo había leído sobre Grecia, un país maravilloso, plagado de restos arqueológicos, como nosotros teníamos la bella Palmira, con sol, gente amable como éramos nosotros, música y risas...No sé dónde se encuentra esa Grecia. Vivimos en un edifico gris y desconchado en el que el frío del invierno nos ha congelado los huesos, en los que la lluvia se deja resbalar por unos sucios cristales y en los que habita gente de tan malos modos que mi madre nos retiene bajo su falda cada día porque se escuchan historias de violaciones y robos. No sé qué podrían robarnos si la ropa que llevo es prestada, huelo mal y ningún chico con buenas intenciones se atrevería a abordarme.
La psicóloga, una española muy simpática y amable, me escucha con gesto resignado y me alienta a que piense en positivo. Cada mes me pregunta cómo me han ido las cosas y me habla de un posible traslado a un lugar mejor. ¿Mejor? Yo antes, cuando estudiaba, sabía que mejor significa más que bueno. Este sitio no llega a calificarse ni de poco malo ¿ Qué significa para ella mejor? Y que tenga esperanza, que debo salir de mi depresión...Me entran ganas de estallar y gritarle que necesito que me devuelvan mi antigua vida, el color del cielo de mi país, el sonido de su música...Mi antigua habitación. Un baño familiar y no comunitario, compartido por miles de personas que hacen cola para asearse de mala manera.
¿Esperanza? Saber que a pocos kilómetros de aquí la gente vive vidas de verdad, con televisiones, ordenadores, risas, bares..¡Y encima hoy empieza la primavera! Mi estación favorita del año. Sin embargo, lo único que anhelo es cerrar los ojos y dejar de oír que soy una refugiada, que estorbo en todas partes, que somos una molestia para los políticos, para esos que pagaron las bombas que asolan mi tierra.
¿Esperanza? La española debe estar de broma. Porque yo estoy sumida en un sueño macabro pero no soy la protagonista de una serie televisiva ...Simplemente me veo obligada a ser una refugiada.
Una persona que hasta hace unos años era tan normal como tú. 
Este relato lo escribí  el día internacional de la felicidad, tras escuchar a una cooperante en la radio cómo vivían los refugiados a los que atendía  en Grecia. Da igual en realidad dónde estén, su edad o su género. Sólo he pretendido que no olvidemos que ellos están allí y nosotros aquí pero que las tornas se pueden cambiar para todo el mundo en cualquier momento. He querido remover nuestras conciencias aunque sólo nos dure el instante de esta lectura. 

jueves, 10 de agosto de 2017

Reverte , de nuevo.



Falcó, una novela más de Pérez- Reverte ante la que solo puedo quitarme el sombrero y llamar maestro a ese hombre deslenguado y mordaz que muestra un corazón de oro escondido en una coraza de hierro.
Sabiendo que los escritores nos inventamos cada día en los personajes que escribimos, estoy convencida de que Reverte es tal cual un Falcó, un Alatriste, un Quart...Uno de esos personajes descarnados, secos, de mirada distante...Sentimentales cuando la ocasión menos oportuna resulta, aunque da igual, porque las cosas llegan cuando llegan y uno se aguanta y apechuga con ellas.
Me atraganta un poco que escogiera Reverte el bando para quien trabaja Falcó, pese a que luego lo arregla con ese desenfado que da el ser hombre de mundo, alguien a quien ya no pueden convencer de nada porque lo ha visto todo; un mercenario a ojos ajenos, pero claro, ¿ cómo no serlo cuando la humanidad no puede demostrarte ya que merece la pena? Así en global, no ser humano a ser humano, que es muy distinto.
A poco que vivas, la vida le quita la letra mayúscula a palabras que antes escribías con ella: Honor, Patria, Bandera...” comenta uno de los personajes principales, un militar , lo cual diría yo que en plena guerra civil suena fuerte de narices. Por eso Falcó tiene, como la mayor parte de los protagonistas de Reverte, alma de mercenario. ¿Cómo creer cuando te están mostrando el mismo salvajismo, las mismas mentiras, la misma hipocresía, un bando que otro? Pero en algún lado hay que ganarse las habichuelas y, al menos en esta entrega - porque fijo que habrá otras - , Lorenzo Falcó está al lado de los vencedores, que por algo es un descreído.
Un mercenario, por cierto, de los que nos hace entornar la mirada con deseo a las mujeres y con envidia a los hombres; alguien que tiene palabra, que por borrar la sonrisa maligna de un cerdo sin escrúpulos es capaz de jugarse la vida y poner su futuro mirando al paredón...¿O esa es la excusa y lo hace por salvar a una mujer? Nos deja con la duda. O no.
El Falcó que yo he encontrado es un caballero encubierto en piel de lobo. Un héroe, sin que ni siquiera él se dé cuenta. Un protagonista de romántica metido en el género histórico.
No dejéis de leer la novela. Para aprender entre líneas Historia e intrahistoria. Pero sobre todo, para disfrutar de la pluma de un maestro.

jueves, 3 de agosto de 2017

¿ Vacaciones ?

Exactamente esto es lo que querría hacer durante el mes de Agosto. A cambio estoy en otra movida
 
por eso, amigos míos, cerraré el blog hasta septiembre.
Eso sí, como no quiero que os olvidéis de mí, recordaré los artículos más leídos a lo largo del año en las diferentes facetas en las que intento desenvolverme. Los que ya me leísteis estáis liberados;  para los nuevos en visitarme, es una invitación. 
Besos y feliz mes.


jueves, 27 de julio de 2017

Despertar


Me desperezo, voluptuosa, tras un sueño reparador. No estás a mi lado. No importa. Tu presencia permanece entre mis sábanas. Tu olor. El recuerdo de tus manos en mi piel. Sonrío al borde de la carcajada. Me has hecho feliz. ¡Tannn feliz! Dormir entre tus brazos fue el broche final, la ovación con que finaliza el concierto de año nuevo en Viena tras interpretar la orquesta la marcha Radetzky. Puedo oír la música en mi cabeza, retumbando en mis oídos, como anoche me atronaron nuestros jadeos.
Miro a la ventana y veo la claridad que ilumina el día, las lilas que inundaron mis sentidos cuando deslizaste la bata de mis hombros y la dejaste posarse de cualquier modo en el sillón...La copa de licor de violetas que dejé a medias al escuchar que cerrabas la puerta a tus espaldas.
Tiene un color distinto la mañana. Me envolviste en tu fragancia y ahora soy una flor permeable,sensible. Una lila más que desmenuzaste entre tus dedos.

jueves, 20 de julio de 2017

"El traidor"


Leí «El traidor» y «Rescate en Berlín» en noviembre de 2014 , ambas de un tirón, y desde entonces pido a Alexis J. Regnat con insistencia la tercera novela , basada en un personaje alemán al que adoras nada más conocerlo, pero ella está empeñada en ser una perfeccionista ( lo cual por otro lado, alabo) y ha estado remozando la primera para lanzarla de nuevo al mercado. Admito que después de releer la historia, esta vez en papel , sí he pillado pequeños fallos, que seguro vosotros no encontraréis pues me consta que se la ha currado a fondo.
«El traidor» va dirigida a los que disfrutamos de la literatura de guerra. En épocas de conflicto las personas se ven movidas por sus sentimientos más hondos; se convierten en héroes individuos que nunca se creyeron capaces de realizar hazañas , y en cobardes los que tampoco pensaron que se dejarían vencer por el miedo. Surgen relaciones intensas, basadas en «no sabemos si estaremos vivos mañana» y la pasión se pone en cada aspecto de la existencia. Para el amor es bueno, para la acción también.
En esta historia tenemos a un militar de doble nacionalidad , inglesa y alemana, de lo cual se aprovecha el Alto Estado Mayor para enviarlo como espía a Berlín en tiempos de preguerra, cuando se está gestando la debacle; por una serie de desafortunados acontecimientos, queda aislado y en su país de origen se le considera un traidor. No obstante, contará con la ayuda de su único hermano, espía también, y de un grupo de rebeldes antinazis a quien les queda claro por sus acciones que Henry/ Heinrich es un hombre de honor.
En su camino de desesperanza se cruzará con una persona que modificará su carácter taciturno y sus pocas ganas de vivir, una institutriz que, como él, se ha visto forzada por las circunstancias a permanecer en el oscuro Berlín de Hitler. Dafne demostrará que bajo su apariencia dócil se esconde una mujer de temperamento, testaruda y orgullosa. Una mujer que le planta cara a la adversidad y que se lanza a ayudar a un desconocido aún estando en zona de peligro.
Es una novela atractiva, con personajes fuertes y bien definidos, con secundarios que darán lugar a otras tramas y nos encandilarán.
La documentación es ajustada y correcta. Alexis presume de escribir sin artificios pero su lenguaje es preciso y define muy bien las idas y venidas de estos ingleses en tierra alemana.
Cuando terminé la lectura de «El traidor» me lancé a por el segundo, ya os lo he dicho. Y aún no conocía a la autora. Ahora, que alardeo de contarla entre mis amistades más queridas de las redes, os la recomiendo porque pienso que merece una oportunidad de ser leída, de que su prosa os llegue al corazón...Ella es reacia a meterse en editoriales y se autopublica, quizá por eso no la tengáis entre vuestros conocidos; pedidle amistad y ved que gran persona es, ved que empeño le pone a su trabajo.
Merece la oportunidad de estar en vuestros lectores digitales o en vuestras estanterías. Dádsela y después me contáis.

PD: Alexis, insisto, quiero la novela de Kurt. Necesito saber qué es de él. Alemán y en esos últimos años...Pavor me da.

jueves, 13 de julio de 2017

A Coruña y las letras.


Siempre que acudo a un congreso de escritores lo hago desde la humildad. 
Para conocer a compañer@s, aprender de los que admiro y sentirme parte de un mundo fascinante  en el que la gente te demuestra – muchas veces con simples comentarios – lo creativos y brillantes que pueden llegar a ser.
En un ambiente donde la concurrencia lee mucho y escribe a la par es imposible no quedarte con la boca abierta, no tomar nota mental de qué libros quedan por devorar, qué autores faltan por añadir a la lista de favoritos.
Resulta satisfactorio cuando las personas que admiras por sus obras se muestran cercanas, dispuestas a compartir sus experiencias con naturalidad y te miran a los ojos sin suficiencia; te ofrecen pequeños retazos de su día a día y te hacen entender que son tan humanos para lo bueno y lo malo como tú, simple mortal. Y si ya son tímid@s resulta el colmo, porque te hablan como si no merecieran ocupar el pedestal que se han ganado con un trabajo bien hecho. (Eso, por cierto, deja en mal lugar a los que se dan aires de grandeza como si el resto del mundo les debiera algo. Pero allá cada cual).
Lo más gratificante para mí es poner voz y cara ( las fotos no hacen justicia la mayor parte de las veces) a amigos de las redes, a personas que nos seguimos por leernos aunque jamás nos hayamos visto. Es fantástico abrazar a aquellos   con quienes has mantenido arduas conversaciones y compartido emoticonos, prácticamente a ciegas.
Y al revés, conocer gente nueva y que te entren unas ganas locas de pillarte algo suyo para ver si se corresponde lo genial que te han resultado con su modo de expresarlo. Me ha sucedido con el asunto de la erótica. Yo, que no soy lectora del género, ahora tengo un listado tremendo. (Quizá lo notéis en mis futuras novelas)
No voy a dar nombres, para qué si ell@s ya saben que estuvieron allí, pero fue un placer coincidir con «las grandes», «las sabias», las «novedosas» ...
He reído, hablado – sigo afónica unos cuantos días después – bebido ( besos especiales para Raúl y Manolo) y disfrutado más que un crío en una feria.
Por cierto,no puedo concluir este artículo sin una mención especial a mi «incitadora» para acudir al congreso, la abogado esa que anda siempre con lecturas en la boca, y su hermana, excepcional conductora y mejor persona. Sin ellas, A Coruña, no hubiera sido sino un punto en el mapa. Ahora es un rincón cálido en mi corazón.


jueves, 6 de julio de 2017

Entrega


Esa palabra es la que mejor define la vida de muchas personas anónimas. Personas que parecen importantes sólo para los que tenemos la suerte de cruzárnoslas en nuestro camino. Hace unos días, una de esas personas ha fallecido. Lo ha hecho tan en silencio como vivió su existencia pese a que la dedicó, de pleno,a cuidar del prójimo.
Tuve la fortuna de tratarla un tiempo que pasó por la escuela donde ya sabéis que trabajé dieciocho años. A mí me encantaba lo de relacionarme con mujeres acuciadas por problemáticas de todo tipo, ayudar en lo posible a resolver sus cuitas y aprender de su ejemplo a ser más fuerte en mi vida personal. Paulina Díez no se relacionaba, se zambullía de pleno; compartía el mismo espacio, igual en España que en África. Regalaba su sonrisa y su buen hacer. Su cariño y su sufrimiento.
Para eso era religiosa, dirán algunos. Pues sí, pero no todos los que se dedican al Señor dan ejemplo con su vida diaria de ese estado. Y ella lo hacía. Vivía por y para los que la rodeaban.
Era ¡cómo no! de León; para mí cuna de mujeres fuertes, decididas, entrañables . Ya hice una semblanza de «las hermanas de León» y en ella estaba incluida Paulina.
Pese a ser pequeña de físico y delgada como un junco, su mirada mostraba la fortaleza interior, la sabiduría adquirida en tantos años de entrega. Su mirada se tornaba nostálgica al hablar de su época en África, de la gente que había conocido, sin recalcar los peligros a los que también se expuso, entre ellos la pérdida de salud. Pero ya sabemos que al mirar atrás pesa más lo que amamos que lo que nos hizo sufrir.
Era una persona sabia, reconocida entres sus iguales como mujer versada en múltiples talentos, y sin embargo jamás la escuche presumir de sí misma.
Ahora no está, la muerte como suele ocurrir, se lleva a buenos y malos. La ventaja es que ella se hizo un hueco en los corazones de mucha gente, y ese es el modo inequívoco de seguir viviendo por siempre. Mientras la recordemos, estará. Por eso Paulina Díez y su sonrisa permanece.
Y yo agradezco a los hados que me concedieran su amistad. 


Todo mi cariño para la comunidad de El Buen pastor , en especial la de Badajoz, y para la familia Díez. 

jueves, 29 de junio de 2017

Veinte años con magia


En estos días se ha cumplido el vigésimo aniversario de la publicación de Harry Potter y la piedra filosofal, el primer libro de la fantástica ( nunca mejor empleada una palabra polisémica) saga de J. K. Rowling.
Me declaro admiradora suya, de su imaginación y su empeño. Todos los escritores sabemos lo que duele el rechazo de las editoriales y según se comenta en los medios a ella la «echaron «pa trás» ocho veces; vamos, que no tirar la toalla tuvo su mérito y, sin duda, una creencia en su historia bien arraigada.
Me alegro de su valentía porque no sólo se ha hecho rica vendiendo libros (olé sus «bemoles») sino que nos ha proporcionado a millones de lectores la posibilidad de deleitarnos con sus protagonistas y sus andanzas.
No soy tan seguidora como ciertos conocidos que podrían ganar un concurso de quien es quién en el universo Potter, pero sí reconozco adorar a Dobby, Hermione, Sirius, Dumbledore, la excelsa profesora McGonagall o al propio Harry. Lo he pasado pipa deseando pisar de verdad esos muros de Hogwarts, asistir a esas clases tan espectaculares o participar de los partidos de Quidditch.
Pero lo realmente importante de estos veinte años ha sido que millones de personas han leído. ¡Sí, por Dios!, han pillado un libro y lo han devorado, han hecho colas para comprar el siguiente, se han mordido las uñas de impaciencia por saber cómo seguía la trama...Eso es emocionante. Despertar pasión por una historia es el sueño de cada escritor, y la dichosa Rowling lo ha conseguido. Ni qué decir tiene cuánto la envidio.
Por otro lado, ha unido a adultos y jóvenes en la lectura de los mismos textos. Ha dejado de ser «ridículo» que los mayores gocemos con la literatura juvenil ; aunque hay gente que me mira con repelús cuando admito que me van los dragones, elfos, guerreros, hadas, vampiros, hombres lobo...Hay mentes muuuy limitadas.
Y en último lugar, los magos se han puesto de moda. Siempre han existido, vamos a ver, pero ahora conocemos a muchos con nombres y apellidos, les seguimos ( ¡Uf, me encanta Antonio Día, el Mago Pop!) y es maravilloso contemplar el rostro de pasmo que pone un niño al ver sus trucos...o el mío, sin ir muy lejos.
La magia existe. La felicidad que nos inunda al impactarnos también. 
Los libros existen. Su magia también.

jueves, 22 de junio de 2017

Por ti


Por ti
escalaría acantilados;
por ti,
me lanzaría sobre la cascada
con los brazos al viento
imitando el salto del ángel.
Por ti
pasaría frío y hambre;
por ti
calor y sed.
Por ti
ignoraría otras miradas.
Sólo por ti.
Mi sueño.
Mi dueño.
Sólo por ti.

jueves, 15 de junio de 2017

Mo fàil


Mi nombre es Brenda Banner y me conocisteis como Bren en Mo duinne. Puede decirse que mi vida cambió cuando una española «pequeña pero matona» llegó a Greenrock , la fortaleza donde nací y me crié al ser mi madre la cocinera, para hacerse cargo durante un verano del ingobernable sobrino de nuestro jefe, Dylan MacDougall.
Nuestra vida no era especialmente excitante hasta que la vitalidad de Ana se filtró en cada habitante del castillo. Conquistó al taciturno Dylan, al irresponsable James, e incluso al estirado Malcom, el mayordomo más estricto del Reino Unido. De mi madre qué contar, se empeñó en cebar a aquella pequeña libertaria con la que discutía de clases sociales a pesar de adorarla y celebrar que pusiera alegría en nuestra existencia.
Por mi parte, conseguí una amiga y aliada. Supo captar mi interés por el díscolo James, pese a las reticencias de mi madre de mezclar empleados y señoritos, y logró que me subiera a unos tacones para asistir a mi primera inauguración de unas galerías de arte, que paseara en lujosos automóviles y que disfrutar del día más inolvidable de mi vida en el velero de los MacDougall. En él se gestó la primera novela de Ana y se afianzó mi amor por James.
¿El de él por mí? No sabría decir. Tonteaba con toda la que se pusiera delante y mantenía una relación con una pija de su pandilla llamada Marleen, a quien, por supuesto, siempre he odiado.
Desde aquel verano muchas cosas han cambiado. En los últimos diez años James y yo apenas hemos cruzado nuestros caminos. Dylan convirtió en realidad mi sueño de ser chef y ahora soy una reputada cocinera en Lyon, tras haber pasado varios cursos en una escuela de París, conviviendo con Marcus, mi novio. Ya no estamos juntos. Lo he cambiado por Caleb, un fotógrafo de ascendencia asiática.
James se marchó a Estados Unidos y allí parece muy feliz, preparándose para su esplendoroso futuro en una escuela de negocios tan pija como los amigos con los que se codea.
Ahora ambos hemos vuelto a casa.
He recibido una carta de Dylan, junto con su avión, porque mi madre…
Prefiero no contártelo. Lee esta novela y comprobarás cómo hemos evolucionado todos. Aunque no vayamos a hacer Historia, me temo que nos disfrutarás.

jueves, 8 de junio de 2017

"Una historia diferente"







A Rafa lo conocéis quienes me seguís por ser mi acompañante de presentaciones, uno de mis mejores amigos y un cantaautor fabuloso. Se esconde bajo el seudónimo de Poverello porque tiene la “manía” de sintonizar a la perfección con los colectivos con los que lleva años trabajando. Desde su posición de trabajador social se ha mezclado con personas drogodependientes, con discapacidades, mayores...Grupos vulnerables de sufrir las injusticias sociales. Y ahí se ha dejado – y sigue dejándose – la piel él, trabajando para buscarles ayuda y denunciando situaciones en su blog Zaguer@s.
Aparte de esa pasión, que le viene de antiguo, como lo de ser vegetariano radical y “fastidiarnos” a los amigos cuando acude de visita, tiene el don de la música, creando canciones maravillosas ( entre ellas Si te volviera a ver, que podréis encontrar en mi futura novela Intruse) y el de las letras; de ahí que ahora publique su primera obra: Mishasho.
Esta es la sinopsis: Diego y Pepe, dos polos opuestos en educación y ambiente socio-familiar, coinciden en una comunidad terapéutica para personas en rehabilitación. Ambos, por motivos también antagónicos, han comenzado el programa terapéutico. No están condenados a entenderse, pero en cierta medida sí se sienten condenados por su propia historia personal que les lleva a tener que tomar determinadas decisiones en situaciones extremas donde la voluntad personal no suele ser algo demasiado dúctil y manejable.
Dos mundos paralelos dentro y fuera de la microsociedad de la Comunidad. Dos barrios igual de antagónicos que los protagonistas que lo habitan, el chic y el gueto. Personajes que pululan alrededor, dentro de Diego y de Pepe, igualmente condenados a ser libres o esclavos de un pasado que nunca suele ser redentor.
El temita desde luego se las trae, y no os voy a decir que sea sencilla de leer, pero pienso que Rafa ofrece un mundo con el que ha convivido y que sabe reflejar a la perfección.
Es un lector voraz de autores dispares y difíciles y creo que se nota en su estilo. Resulta un tanto barroco aunque lo ha depurado desde el primer borrador que puso en mis manos. Pienso que se merece la oportunidad de que lo conozcáis ; no solo porque lo quiero y anhelo su éxito sino porque es una persona tannnn especial que ni publicar lo hace como cualquiera. Ha escogido una editorial , Dyskolo, que trabaja en su misma sintonía. Los fondos recaudados por esta novela irán íntegramente destinados a la ONG Basida, una asociación de carácter benéfico y asistencial, sin ánimo de lucro, y cuya finalidad es la atención a personas necesitadas desde un punto de vista biopsicosocial.
¿Y cómo se paga al comprarla? Alucinad…El comprador elige cuánto paga. Desde cero hasta lo que desee donar. Y podéis descargarla gratis y pagar después si os ha gustado.
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jueves, 1 de junio de 2017

"Si sólo fueras un árbol..."


Me guarezco bajo tus ramas,
me apoyo en tu tronco sólido.
Me proporcionas sombra y cobijo.
Respiro el aroma a verdor de tus ramas,
que se expanden envolviéndome toda.
Tu oxígeno me llena los pulmones
y alimenta mi alma.
Iluminas lo que me rodea,
purificas mi pensamiento.
Eres naturaleza en estado salvaje.
Madre naturaleza.
Mi madre.
Mi tronco protector.
Tus ramas, mi familia.
Juntos, un todo.

jueves, 25 de mayo de 2017

"El placer de lo inesperado"



La vida en ocasiones nos sorprende siendo justa. Hay ocasiones en que, frente a lo evidente, se concatenan una serie de acontecimientos que hace que lo que uno (no debemos perder de vista tampoco que las cosas son blancas o negras dependiendo del prisma del que lo mira) se encuentra deseando y… ¡ plaf! ¡Concedido!
El júbilo en esas ocasiones es indescriptible, por supuesto.
Unas veces se trata de cosas importantes y otras de asuntos intrascendentes.
En estos días me han ocurrido algunas de ambos tipos: ganó la Liga el Real Madrid ( que bueno, bien) y venció Pedro frente a Susana ( que vale, genial, porque me han ahorrado la opción de abstenerme de votar en las siguientes elecciones) , pero aunque parezca una chorrada, una de las cosas que más feliz me ha hecho ha sido salirme con la mía en el festival de Eurovisión. Qué pavada ¿no? Pero es que Jose María Iñigo había comentado la semana anterior en la radio “Si tuviera que ganar la mejor canción, lo haría la de Portugal, pero claro, como esto es un festival...” - más o menos, dixit. Y resulta que me divierto con el concurso, me apunto las preferidas…- en mi casa pacense se hace todos los años y luego competimos en ver quien ha acertado más – y yo, dudando seriamente entre varios países del este, que por celebrarse en Ucrania resultaba obvio que podían salir… al final decidí que no, que iba a apostar por la canción que me había emocionado hasta la médula, por la belleza de un tema al que su interprete no ayudaba lo más mínimo, con ese aspecto demacrado y esa ropa cateta y encima usando su lengua nativa ( Lo tenía crudo frente al bombón de Israel, el de Suecia, los de Moldavia...o las esculturales chicas de otros países, que aquello parece un pasarela de modelos, como dice Pepa Fernández, en vez de un concurso de cantantes)
El caso es que me decanté y puse Number one a Salvador Sobral con su “Amar pelos dois”. ¡ Y lo imposible se realizó! Prácticamente todo el mundo votó lo mismo. Ni escenario super chuli, ni cuerpazos, ni bailes espectaculares...¡La sencillez de una canción salió vencedora!
Algo es algo; ¡seguimos teniendo motivos para la esperanza! Tonterías, pero me hace ilusión.

jueves, 18 de mayo de 2017

"La maldición de ser maestra"


Este es un contrato firmado por la señorita...maestra, y el Consejo de la Educación de la Escuela...por el cual la señorita acepta impartir clases...y acuerda:
1. No casarse. Este contrato queda anulado automáticamente si la maestra se casa.
2. No andar en compañía de hombres.
3. Estar en su casa entre las 8:00 de la tarde y las 6:00 de la mañana a menos que tenga que atender en función escolar.
4. No pasearse por heladerías del centro de la ciudad.
5. No abandonar la ciudad bajo ningún concepto sin permiso del presidente del Consejo de Delegados.
6. No fumar cigarrillos. Este contrato quedará anulado si se encontrara a la maestra fumando.
7. No beber cerveza, vino ni wisky. Este contrato quedará anulado…
8. No viajar en coche o automóvil con ningún hombre que no sea su padre o su hermano.
9. No vestir ropas de colores brillantes.
10. No teñirse el pelo.
11. Usar al menos dos enaguas.
12. No vestir vestidos que queden por encima de los tobillos.
13. Mantener limpia el aula.
14. No usar polvos faciales, no maquillarse ni pintarse los labios.

¡ Joood...Y ahora dicen que es difícil sacarse las oposiciones! Ser maestra entonces sí que era complicado...y además, más vale que no fueras un adefesio porque lo tenías crudo para arreglarte un poco.
Rescatando papeles de mis carpetas he pillado el siguiente documento de 1923 que me pasaron hace unos años y que yo guardé como recuerdo – aunque maldita la gracia que tiene – considerándome una maestra vocacional. Imaginar en qué condiciones tuvieron que trabajar mis congéneres me calienta bastante la sangre, aunque considero que nunca se deben olvidar los agravios sufridos en el pasado para ser consciente de cómo hemos progresado y cuánto ha costado llegar hasta el momento actual. Por desgracia, la ignorancia nos lleva a creer que las cosas “siempre han sido así” y no, hay que recalcar que no; y, sobre todo, hay que evitar que el presente, con leyes de educación caducas pero muy actuales, nos devuelvan a tiempos pretéritos.
No es broma; si la religión permanece en los colegios cuando debería restringirse a la catequesis de las parroquias,si cada vez se estudia menos la Historia y la Literatura, si ignoramos de dónde proceden las palabras y la belleza de su interpretación porque el latín está más que muerto… Al final seremos unos perfectos burros. Con mucha tecnología, sí, pero sin capacidad de mantener una conversación culta y sin comprender que los males de hoy son los males de siempre,sin capacidad de autocrítica ni de discernimiento sobre los sucesos que transforman el mundo...Seremos los perfectos anfitriones para que las ideas de Trump, Le Pen y compañía arraiguen en nuestros cerebritos.
¡Pavor me da!

jueves, 11 de mayo de 2017

"El mercadillo"


Me acerqué, atraída por la belleza del conjunto. Aparqué mi auto a un lado del arcén y bajé a mirar. Sólo una viejecita meciéndose en su mecedora bajo un álamo guardaba semejantes tesoros. Me regodeé acariciando el farol, la cafetera, el botellón de vidrio verde, la caja con forma de corazón...Ella me sonreía tras una enigmática mirada, analizándome quizá, preguntándose si yo sería digna de llevarme alguno de sus recuerdos.
Intrigada le pregunté por los cupcakes y me invitó con un gesto a tomar uno. ¡Estaba delicioso! Me ofrecí a comprar unos cuantos y negó, divertida. Con el ceño fruncido inquirí si algo de aquello estaba a la venta y, para mi sorpresa, negó con un ademán. Querría el farol, insistí. ¡Ella asintió! Perpleja lancé una cifra al azar y finalmente pude escuchar su voz cascada: Llevátelo. Sabrás cuidarlo y él iluminará tus noches como hizo con las mías. No supe cómo actuar. Estaba tan asombrada con la situación que me quedé absorta.
De repente, unos faros iluminaron la carretera y miré en su dirección. Cuando volví mi interés al pequeño claro grité de zozobra: el mercadillo no estaba; sin embargo, el farol descansaba junto a mi pierna. Lo tomé en mis brazos y corrí al coche.
Mientras desaparecía tras la curva me pareció que los arboles se mecían misteriosos, cantando alguna extraña melodía. Diría que lo había soñado...pero el farol en el asiento del copiloto me decía que había sido real.

jueves, 4 de mayo de 2017

"El valor de una vida"


Un chico está trabajando en la calle y se encuentra una cartera con cuatrocientos y pico de euros. Mira la documentación y acude al domicilio para entregarla pero nadie responde. Repite un rato después y nada. Piensa que al día siguiente cuando haga el mismo recorrido se la devolverá a su dueño. Pero tampoco esta vez acuden a abrirle. Por la tarde su hermana le insiste en que vuelva al domicilio y si no está, que deje recado a algún vecino. El dueño del dinero es un señor mayor y seguramente debe estar agobiado por la pérdida. A regañadientes, el muchacho obedece. No le abren. Consulta con un vecino, quien admite que no lo ve desde el día anterior y que no tenía buena cara. Se ofrece a saltarse la tapia que comunica ambas casas pero el muchacho prefiere que llamen a la policía. Cuando estos se personan encuentran al hombre en la cama, inconsciente por culpa de un ictus. Se lo llevan en ambulancia y el joven hace entrega de la cartera a la policía para que se la devuelvan en cuanto vuelva en sí.
El primer pensamiento de ese muchacho es que gracias a la insistencia de su hermana han podido llegar a tiempo, y se siente liberado por no tener sobre su conciencia el peso de una vida. El hombre vivía solo y seguramente nadie lo habría echado en falta en días. Tuvo la “fortuna” de perder una cartera y de que la hallara una persona honesta.
¿Por qué relato esto? Porque los protagonistas de la historia son dos de mis hermanos y no he podido sentirme más orgullosa de ellos al saberlo por teléfono. La voz de mi hermana era de autentico alivio y sé que mi hermano ni se siente orgulloso ni presume de nada, sólo está tranquilo por haber hecho lo correcto.
Mis padres se sentirán orgullosos de ellos allá donde están.
A veces nuestra vida está en manos de la persona más inesperada. Ojalá todos tengamos la misma suerte que ese desconocido.

jueves, 27 de abril de 2017

"Conoce Extremadura"


Muchas veces nos desplazamos a sitios lejanos para admirar maravillas arquitectónicas o de cualquier otro tipo creadas por la mano del hombre. Los extremeños, por ejemplo, parecemos no acordarnos más que de Cáceres (maravilloso sin duda su casco medieval) o Trujillo (espectacular, qué duda cabe), Mérida ( villa romana por excelencia) y si acaso Zafra, Olivenza, Jerez de los Caballeros ( imán para los adictos a Templarios, como yo) pero...Siempre hay un pero, claro ...A dos pasos de casa puedes contemplar yacimientos tan espectaculares como el de Medellín o Cancho Roano y casi que pasas de largo. (En mi caso, digo) 
 
Para los no extremeños y no españoles, os diré que Medellín es una villa creada por los romanos allá por el 79 a.C. para esparcimiento de sus soldados retirados. Llegó a ser tan importante que en su ladera construyeron un teatro. Visitarlo con el castillo de origen árabe en lo alto del cerro y empaparnos después de la historia de los restos hallados en la zona en el centro de interpretación es un lujo que no os podéis perder. Y si la cosa la tenéis cruda, siempre os podéis pillar el enlace que la Junta de Extremadura ha preparado para que podáis disfrutarlo. 
 
Unas raciones en los chiringitos del río son ya el colmo , o en la terraza del Quinto Cecilio para los más exquisitos. 



En cuanto a Cancho Roano, es un yacimiento que se localiza entre dos poblaciones donde lo que abunda es el granito ( ¿sabéis que somos importantes exportadores de este mineral ? Visitar las canteras también es chulo) Está entre Zalamea y Quintana, ambas de la Serena. Copio literalmente de wikipedia: conjunto tartésico mejor conservado de la Península Ibérica, datado del 550 a.C. y destruido sobre doscientos años después, seguramente por sus mismos moradores ( esto ya es todo mío). Parece ser que lo incendiaron puesto que se ha pasado siglos resguardado bajo un montón de cenizas; lo que no se sabe es si lo hicieron para evitar que posibles invasores se quedaran con sus posesiones o porque algún motivo desconocido les impulsó a huir de la zona. Lo que sí se conoce , por los restos encontrados, es que el enclave fue una especie de lugar religioso donde se hacían ofrendas – de ahí el altar en la zona más interior – y donde se comerciaba con diversos productos ya que alrededor del recinto hay una serie de habitaciones que debieron servir para tal fin, con canalizaciones de agua, y además, fortificado. Misteriosa resulta una única habitación interior, con vano, y con el suelo de lajas. Todo el lugar está construido en adobe ( de ahí las dificultades de conservación) y con el suelo de arena; pero aquella está además pintada de blanco ( eso no es raro ya que hay minas de calcita cerca, nos explicó el encargado del centro de interpretación, que es un excelente comunicador y os aconsejo atosiguéis a preguntas si vais porque resulta muy agradable; lo sorprendente es el mineral rojo hallado en otras partes y que no resulta fácil de conseguir ; eso quiere decir que quien mandara en el encave tenía poderío económico). 
 

En fin, con las fotos que adjunto y lo que os he adelantado creo que os habré abierto el apetito por visitar mi preciosa tierra extremeña...No dejéis de seguir el impulso. Os sentiréis sobradamente satisfechos. 
  Tampoco olvidéis terminar la jornada con queso, jamón y una botella de vino. De los tres tenemos en abundancia y calidad.



 

jueves, 20 de abril de 2017

"Un día perfecto"



A veces me pasa que retraso ver una película porque pienso que va a ser un dramón y no es el momento, hasta que te dices ¡ya! y...joder, la disfrutas un montón. Eso me ha ocurrido con la magnífica obra de León de Aranoa.
Para quien no la haya visto, aparte de recomendarla, explicar que nos muestra el mundo de los cooperantes. Esta historia se centra en los Balcanes, justo al final de la contienda, cuando los límites no están bien definidos y los que dirigen el asunto – desde sus sillones de Ginebra, donde nunca han visto un muerto, como dice Tim Robbins – ni hacen ni dejan hacer; pero bien podría ser cualquier lugar del mundo y en cualquier momento presente.
Un asunto tan baladí como sacar un muerto de un pozo para descontaminar el agua es una peripecia kafkiana en la que nos enseñan como el odio puede ser tan intenso que se mate a un matrimonio que se ama por ser de diferente religión, siendo vecinos tuyos de toda la vida, como te niegan que haya cuerda en una tienda aunque la tengas en la mano. Te da a entender que contaminar el agua puede ser obra de terroristas – una acción muy común allá donde el agua es difícil de conseguir y la gente tiene muy mala leche – o de intereses particulares, como envenenarla para que la tengas que comprar a los del camión cisterna. La solidaridad se va por la cloaca cuando hay dinero de por medio.
El paisaje yermo, desolado, ayuda a recrear el clima de tensión; encontrarte las vacas en mitad del camino y que te entre la duda de si está minada ella o los alrededores...Te va dando una desazón en la que admiras sin remedio que los cooperantes continúen con su labor en vez de mandarlo todo a la m.
También vislumbramos cómo viven esos cooperantes; cómo es imposible no establecer relaciones personales en un lugar donde no sabes bien si estarás vivo al día siguiente. Es como si tuvieras que aparcar tu vida normal y entraras en una vorágine diferente, en otra estratosfera. Hay un instante que tachas de asombroso cuando a Benicio del Toro – impresionante su interpretación de Mambrú, por cierto, y eso que él no es mi tipo – se ve interpelado por su novia acerca de que color elegir para el dormitorio. Y es que la vida real es así, la cotidianidad vive paralela a la locura sólo unos Kilómetros más allá. Lo sabemos, lo llevo denunciando por activa y pasiva desde que pasó lo de Siria. La gente sufre y muere a pocos pasos y nosotros seguimos teniendo vacaciones, cenas, risas…
Especial mención merece Tim Robbins, por su aparente locura, que parece necesaria para sobrevivir, que está como de vueltas de todo, y en el fondo esconde a un ser humano que tal vez no sepa dedicarse a otra cosa. Pero ¡hacen falta gente como él, cual dice Mambrú, que lo necesitan aunque aún ni siquiera sepan de su existencia!
Los soldados no salen bien parados; órdenes son órdenes y parece que las personas están más allá de una orden. Lo malo es que esas ordenes las dan los de los despachos, no los que están al pie del cañón. ¡Qué bien les vendría a muchos pasar por una experiencia como la de los protagonistas, solo un día, pero pasar algo así, en vez de limitarse a pasar revista en las bases y presidir una comida antes de salir pitando en su avión privado hacia el mundo civilizado!
Doy gracias a Aranoa por ofrecernos un viso de esperanza con su final, por mostrar al mundo que los cooperantes son gente como tú y como yo pero con más “narices” por tener la valentía de “pringarse” en conflictos que podrían dejarles indiferentes. Gracias por la solidaridad de esos hombres y mujeres. Porque nos permite confiar en la humanidad, un poquito al menos.