"Si pudiera dormir rodeándote con mis brazos, la tinta podría quedarse en el tintero" (D. H. Lawrence)

jueves, 24 de mayo de 2018

Madrid, 2065


¿Os imagináis cómo será la vida en el futuro si no frenamos el cambio climático? Una posible ( y factible) respuesta la da el meteorólogo extremeño José Miguel Gallardo en su primer novela, titulada « 2065»
Para contarlo utiliza el thriller como género, un thriller trepidante, que te atrapa desde la primera página.
Lo malo de la novela es que no te suena a novela, sino a realidad. Después del último invierno con temperaturas extremas en zonas donde no estábamos acostumbrados, de las lluvias interminables y los veranos «raros» que llevamos padeciendo, de la gente con enfermedades pulmonares, de la proliferación de alergias… hay que ser muy necio para no saber que el cambio ya lo tenemos encima. Lo que queda por averiguar es qué se va hacer para mejorarlo. Y si alguien lo va a hacer.
El libro refleja de maravilla los intereses creados para que nada se modifique. Las grandes compañías interesadas en que sigamos prefiriendo el petróleo por más que contamine frente a otras fuentes de energía. Pero vamos, eso es tan viejo, que así nos va. Yo lo aprendí, lo enseñé en la escuela, y ahora lo denuncio en el blog...pero a todos nos importa un pito mientras tengamos calefacción, aire acondicionado y demás lujos del primer mundo. Y si hay que comprar sus emisiones a los del tercero, que los pobres no necesitan esas cosas, pues se las compramos.
Los asiáticos ya llevan mascarillas por la calle, y aquí nos vamos acostumbrando a verlas en el paisanaje… Incluso se han inventado unos tapones nasales para respirar y que llamen menos la atención… Lo importante es no llamar la atención. No poner soluciones a lo que de verdad las necesita.
La Tierra se va a hacer gárgaras. Yo no llegaré a verlo ( espero) pero joder, me dan pena las futuras generaciones. Aunque estamos criando unos jóvenes tan conformistas y poco acostumbrados a montar el pollo, a no ser por tonterías sin fundamento, que mira… ¡qué cada mochuelo aguante su olivo!
Ah, de lo que iba esto es de que leáis la novela de Gallardo. ( No tengo el gusto de conocerlo por muy extremeño que sea, que conste, ni llevo comisión en su publicidad , que a veces el personal es muy mal pensado)
Se disfruta de la trepidante historia pero casi me quedo con la explicación que da al final acerca de los datos que utiliza. Son reales y están extraídos del quinto informe del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático).
El cambio climático tendrá consecuencias tan nefandas como el hambre ( la sequía amenaza a la agricultura) , la guerra ( el agua será un bien más valioso que el petroleo) y las enfermedades.
¿Realidad o ficción?
Como la semana pasada, lo dejo a vuestras mentes pensantes.


PD: Por favor, no dejéis de visitarme. Prometo estar menos solemne los siguientes jueves.






jueves, 17 de mayo de 2018

¿Muertos? ¡Qué dices! ¡Son árabes!



En 2001 murieron, según Wikipedia, 3016 personas y resultaron heridas unas 6000.
Fue el principio del fin. El principio de la insolidaridad, del miedo y de la venganza.
¡Ojo! No justifico a los asesinos de esas personas ni de las que vinieron después, pero no escondamos la cabeza cual avestruz y digamos que no lo estábamos viendo venir.
Si aquello fue terrible, se va aquedar en pañales con la que nos espera.
¡Joder, qué catastrofista viene ésta hoy! Os dará por comentar. Me da igual. Escribo este blog el martes 15 y me he levantado con la noticia de los 59 manifestantes palestinos muertos ( me voy a olvidar del bebé porque no soy tan necia de ignorar que Hamás y la CIA están empatados en manipulación de datos y situaciones ) y más de un millar de heridos por disparos de los soldados israelíes que «tuvieron que hacer uso de la fuerza para contener a las masas» Según la prensa, unos 40.000 palestinos participaron en los disturbios en más de una docena de puntos de la valla de separación y arrojaron bombas incendiarias y artefactos explosivos.
¿El motivo de tal jaleo? El traslado de la embajada de EEUU a Jerusalén. Al parecer no les gustaban las vistas de Tel Aviv, la capital administrativa de Israel.
Donald Trump aparece como el abanderado de la operación Vamos a joder un poquito más el ambiente de Oriente Próximo , pero no nos engañemos, detrás suyo existe una gran cantidad de intereses de todo tipo. Israel juega su baza y aprovecha la pasta que los judíos americanos han puesto para que Trump llegara a la presidencia, pero también están las grandes empresas de armamento que, después de montarla en Irak y Afganistán, ahora buscan liarla parda en Irán.
¿Que ya tenemos Europa atestada de refugiados árabes? ¿A quien le importa? ¿Qué malviven en los campamentos y encima los del primer mundo les miramos mal? ¡Qué importa! ¿Qué hay niños que desde que nacieron solo han conocido la guerra? ¡Son árabes! Se aprovechan para infiltrar terroristas entre los refugiados para luego ponernos bombas. Tenemos derecho a tener miedo…
¡Pánico, señores, pánico! Eso es lo que debemos sentir. Porque esos niños, esos parados, esos refugiados que huyeron del terror y no han encontrado otra cosa que desprecio son los futuros terroristas.
Pero no pasa nada. Nuestros gobiernos emiten un tibio comunicado pidiendo «un uso proporcionado de la fuerza»… y se quedan tan panchos.

El traslado de la Embajada de EE UU ha coincidido con el 70º aniversario de la creación del Estado hebreo. La fecha también señalaba la víspera del Día de la Nakba (desastre en árabe), en el que los palestinos recuerdan siete décadas de exilio y de pérdida de territorios tras el nacimiento de Israel.

Sólo una comparación… ¿os imagináis los rostros de los católicos del mundo si una mañana amanecieran con la imagen de la explanada del Vaticano plagada de jaimas y con cientos de árabes orando de cara a la Meca en sus esterillas? ¿Habría protestas?
Como diría Merlí, cierto profe de filosofía, lo dejo a vuestro análisis. ¡Que las cabezas están para algo más que para llevar gorras !









jueves, 10 de mayo de 2018

Memorias en verso


¿Qué fue de los cantautores? Así titula Luis Pastor su libro de memorias. Un libro en el que todos aquellos que hemos cumplido los 50 nos sentimos identificados: habla de braseros de carbón, de colegios en los que se cantaba el Cara al sol y se llevaba flores a María, de veranos interminables en el pueblo, en la charca, en las plazas, de parroquias de barrio comprometidas, de curas obreros, de censura, de prohibiciones… De lucha, reivindicaciones, de canciones protesta, de pedir permiso para estar en grupos… de cárcel, de golpes, de «grises» … Años gloriosos de esperanza e ilusión.
Habla también de tristeza por lo que pudo ser y no fue.
Somos una democracia, sí; consolidada, sí. Pero muchas promesas se quedaron por el camino; muchos muertos se quedaron en las cunetas.
¿Qué fue de los cantautores? Yo no conocí a muchos de los que él menciona, pero sí a otros que siguen en la brecha: Mi por siempre amado Luis Eduardo Aute, Silvio Rodriguez ( oyéndole cantar me olvido de que es cubano y adicto al régimen; una licencia que me concedo) , Joaquin Sabina, Joan Manuel Serrat… y tantos y tantos. Pablo Guerrero , Paco Ibañez, Patxi Andión… ni sé que fue de ellos pero en su tiempo les canté.
¿Qué fue de los cantautores? «Aquí seguimos/ Cada uno en su trinchera,/ haciendo de la poesía /nuestro pan de cada día» dice Luis Pastor.
Quizá pensemos que ya no son necesarios los cantautores, pero ¿ no será todo lo contrario? En una época donde perdemos valores, donde nos quitan privilegios ganados con el sudor de las huelgas y a base de pancartas… donde las mujeres son juzgadas alegremente por su supuesta «conducta alegre», quizá sean más precisos que nunca.
Una guitarra, un poema, una denuncia… y ya tenemos cantautor.



«A Luis, por lo mucho que me hizo disfrutar la otra noche»

jueves, 3 de mayo de 2018

Serenidad


Me caliento demasiado deprisa así que he pensado que este cartel me venía de perlas.
Antes de discutir de política, judicatura, o de por qué los «hijos de» de la manada no merecen ser llamados hombres sino animales...respiro. Y después razono.
Antes de hablar de cómo me indigna que los políticos sean incapaces de ponerse de acuerdo para modificar leyes que nos perjudican a las mujeres ( violencia de género, diferencias laborales) , los jóvenes ( educación) o los ancianos ( pensiones), que sólo piensen en el modo de no perder su escaño y en seguir manteniendo sus privilegios...escucho ( la radio )
Antes de criticar el que las mujeres sigamos permitiendo que pisoteen nuestros derechos después de que tantas miles antes de nosotras lucharan por conseguirlos… Me examino. Y decido que voy por el buen camino.
Antes de escribir, abriendo mi corazón al respetable, siendo lo más honesta posible, pienso. Aunque a veces la pasión me puede y la imparcialidad se queda en el tintero.
Antes de herir … Ahí sí que lo haría sin darme cuenta. Me considero incapaz de hacer daño a alguien queriendo… excepto si pillo a los de la manada, claro; a esos igual les daba una tanda de insultos hirientes, o a los que maltratan, o a los que son incapaces de sentir compasión; Siento una rabia inmensa por la negrura de su corazón. Siento una tristeza inmensa por sus victimas.
Incluso siento un conato de pena por ellos, por vete a saber qué les hizo ser como son, cobardes, inseguros. Debajo de la violencia suele haber mucha historia, aunque eso no les disculpe.
Y, por último, antes de rendirme...intento. Sólo me rindo ante las cosas que no son importantes . La lucha forma parte intrínseca de mi carácter. Y doy gracias a mis genes por ello. Intento que el mundo sea consciente de las injusticia. Intento luchar contra ellas dentro de mis posibilidades. Intento ser coherente.
Intento.